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William Rosero Solarte

 

EL AMOR DE MI VIDA

A mi mente acuden dos de los piropos que más me han impactado en la vida, el primero lanzado por  El Cheché Hernández, “primos que uno tiene”, cuando le decía a una sardina: “Uy mamacita, vea, si yo no fuera casado.......  fuera soltero  ¡¡¡¡”,  muy típico de su manera de ser; y el segundo era el preferido por mi en mis años mozos: “Mamita, si yo fuera usted me casaría con yo”.

 

Es que definitivamente a nadie he querido tanto en la vida como a mi mismo.  Por eso es que suelo decir: “No sé que sería de mi sin yo; es que a veces me provoca darme una mano de “muchos” y dejarme estirado en el piso”.  Alguna vez incluso, loco de amor por mi empecé a escribirme un poema que empezaba así:  “Mi corazón se embarga y se agita, cuando la melodía de mi nombre alguien grita”.  Yo siempre he querido es tenerme para mi solito y dedicarme todo el tiempo del mundo y les soy sincero que a mi me preocupa más mi dolor de cabeza que la muerte de cientos de personas en cualquier lugar de la tierra.  Por eso mi disco favorito hubiera sido así: “Me amo desesperadamente, me amo como nunca lo soñé”.  Y la leyenda que más me fascina es la de Narciso, aquel muchacho que era tan hermoso y quien al mirar su rostro en el agua de un lago se enamoró de si mismo y se ahogó.

 

¿Pero seré acaso yo el único ser humano que siente tanto amor por si mismo?.  No lo creo.  De todas maneras he querido dedicar estos renglones al amor de mis amores, o sea a mi.  Yo jamás me peleo; cuando me traiciono algunas veces con otras, inmediatamente me perdono; ahí está la ventaja.

 

En cierta ocasión, algo preocupado por esto, decidí preguntarle al padre Carlos si sería pecado ese exagerado amor por mi, y él me respondió: “Haces bien hijo mío, pues si te quieres tanto a tí mismo, tendrás mucho amor para los demás”.  Yo poco le comí el cuento pero de todas maneras quedé tranquilo.

 

QUE TONTERÍA

 

La peor tontería que le puede pasar al ser humano es tener que morirse.  Sí, quedar estirados “como yeguas”, sin poder mover ni un solo músculo de nuestro hermoso cuerpecito.  Es terrible (sobre todo por lo hermoso).  Algunos dirán: “pero bueno, si nos hemos portado bien y si no hemos cometido ningún pecado grave, existe la magnífica posibilidad de irnos para el cielo, en donde ángeles y querubines, santos y santas, Chuchito, San Pedro, la Virgen María, estarán esperándonos con los brazos abiertos”.  Me imagino, por lo alto que debe estar aquello, que en medio de un clima frío y  glacial, para seguir rece y rece, día y noche por todos los malos que tienen la fortuna de seguir vivitos y coleando en la bella tierra.

 

Preferible, pienso, sería irse al infierno con su clima caliente, asados, mujeres de mala vida que a la larga son buenas y furrusca a toda hora.  ¿ Se imagínan ?.  Otros afirman que nuestras almas quedan vagando en el etéreo espacio, supongo que “asomadas” mirando como gozan aquellos que aún no han cometido la flagrante estupidez de fallecer.

 

Otros más aseguran que existe la maravillosa oportunidad de reencarnar, eso sí, no saben si de pronto nos toca en un animal cualquiera, aquí si como dice un disco: “peor todavía”.  Pero como nadie ha sido capaz de regresar del más allá para contarlo y como nada se sabe con certeza, yo ni bruto para morirme.

 

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Última modificación:
Miércoles, 28 de Junio de 2006  

 

 

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