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Testamento 1994 ORACIÓN PARA TODOS LOS AÑOS ¡Oh¡ Gordísimo Jaime concha que al Tambo has venido con tu fortuna, cuida tus chaquetas para que no se te rompa ninguna. ¡Oh¡ Jaime, tan sencillo, no te dejes echar cepillo ni de diablillo ni de costalillo. Cuando pelus te caigan del cielo, obséquiaselos a Carpuelo. Que si las ratonas te quieren echar muela, que Darío Chávez les corte la espuela. Que si los piojos te salen a las calles, ojala no te los halles. Si te encuentra un chimbilaco, cuídate del olor a sobaco. Que Dios te libre del diablo, de las viejas presumidas y de todas las torcidas. Que si vas para el barrio Nuevo, no se te aparezca Cholina a contagiarte de su espina. Huye de los mangueros y también de los hurgoneros. GOZOS 1.- Dulce Jaime
Concha, ya estás bien bañado y con viejo Yoni bien acompañado. HERENCIAS A mi hijo Jaime Concha, que en El Tambo alcalde ha sido nombrado, que reparta bien los puestitos, que a nadie deje sin bocado, si no quiere verse al terminar su mandato como Cristo crucificado y entonces después será un palomo desplumado. A mi hijo Jairo Rojas, que no se sienta derrotado, que aprenda bien los consejos que José Pérsides le ha enseñado, que el puerco voltea la canoa después de haber almorzado, que siga estimando a Elisa que ahí está bien respaldado. A mi hijo Gerardo Zambrano este consejo le voy a dejar, que a la nueva administración no la vaya a traicionar, para que junto con diablillo buena tajada puedan sacar. A mi hijo Pedro Melo que un día se fue dejando su pueblo, al disimulo a Jaime Concha lo quiere tomar del pelo. Ahora que a buen árbol parece que se está arrimando, que otra vez de su Tambo no se vaya renegando. A mi hijo Livio Burbano de la campaña director espiritual, yo le dejo este misal para que a los partidos de Elvia y Aidé los pueda bien arbitrar y siga dirigiendo ese coro celestial. A mi Hijo Campo Burbano, Secretario de Agricultura, ya que en esta administración no pudo ser doctor, que se vaya pa' su finquita, en compañía de su Chivita a comer buena yerbita. A mi hija María Teresa que me la calumnian de guerrillera, para que se defienda de Ramiro, yo le dejo mi cauchera. A mi Tomas Zamudio que me asusta con sus pistolas, que si quiere irse pal' monte, que se amarre bien esas bolas. A mi hijo Jairo Muñoz, que fue buen tesorero, que se baya a su Trojayaco a cuidar su vaca al potrero. A mi negro Edgardo Mena, que por andar con el carro a sus anchas casi acaba con las planchas, que se corte esa patota para que no acabe otro toyota. A mis profesores de educación sexual que a los alumnos no los manden a practicar y menos dejarles algún trabajo manual, antes de enseñarles como es de planificar, si no quieren que Genoveva niñas tenga que expulsar. A mis señoras que en elecciones se pusieron su traje blanco, les dejo un buen curso de cultura general para que así a nuestro idioma no lo vuelvan a pisotear, insultando a las contrarias que por Rigo iban a votar. A mi hijo Rigoberto que la política lo ha hecho renegar, que siga con su secta que al cielo puede llegar, pero tenga mucho cuidado que el padre Carlitos el matrimonio le va a negar. A mi hijo José María Gómez, director de la Casa de la Cultura, que parece que va a engrosar las filas del palomar, que demuestre su arrepentimiento que Jime lo ha de perdonar. A mis empleados de la alcaldía que hoy se quedan desheredados, que por lo menos queden contentos porque salieron enamorados. A mi hijo Carlos Mena que no se le quiere morir el canario, que ojala el nuevo alcalde lo nombre de secretario. A mi hijo Edgar Barrera, aficionado al periodismo, ahora que en El Tambo en política ha vuelto a resucitar, que ojala a Jaime Concha los discursos pueda captar y que no vaya a Pasto en su emisora del Tambo a mal hablar, porque aquí de pronto vuelve a arrendar. A mi nieta Maricela este año elegida reina, que se dió su carambola que casi se despeina, que venda bien su corona y así poder arreglar el carro de ratona. A mis hijas del barrio Colón que encabezadas por Aida y Elsa por defender su religión sacaron a los evangélicos del portón, les dejo a Bolívar Martínez y a Lucho Benavides para que les encabecen la procesión. A mi hijo Helman Narváez, secretario de gobierno, que se vaya con don segundo a hacer campaña al infierno. A mi hijo Jairo Muñoz (El flamante profesor), que en el barrio nuevo jugaba a las escondidas, ahí le dejo, por si se olvida, una frente bien parecida. A mi nieto Edwin Muñoz, descendiente del tinoso, le dejo una cucharita pa' que coma bien sabroso. A mi nieto Enrique Fajardo que este año en una rosa la fortuna le apareció, que aprenda de Jairo Muñoz que con las ganas no se quedó. A mi nieto Ivan Fajardo que en Piedra sentada anda muy enamorado, que tenga mucho cuidado que muy pronto sale libre el condenado. Le dejo pañales desechables, para que se libre de una miada de su querida entenada. A mi Nelson Chicharrón que al diviso se va a enamorar, si otra vez no alcanza a esconder la moto que la sardina en el bus de Villarreal no la vuelva a mandar. A mi nieto Beto Fajardo que ya nos huele a Doctor, ahora que lo han nombrado como nuevo secretario, que no siga los pasos de campo que con todos fue sectario. A mi cachetón Hernán Burbano que de Bogotá cada año viene a pasear y a una flor la quiere marchitar, que tenga mucho cuidado que el mudo lo puede cornear. Que le entre muy despacio a ver si, de pronto, le concede el permiso don Horacio. A mi negro Gerardo Hidalgo, que cada año sus pesetas viene a gastar, que se apunte a la administración para que pueda serruchar. A mi patoja Celina que pancarta puso en el tejado que me reciba a Mutis político fracasado, para que no diga doña Martha que su llanto ha derramado. A mi hijo Felipe Matabajoy, para que se haga famoso le dejo la cusma de un Sibundoy, ya que tanto en juntas ha figurado, que al final de la feria entregue el resultado. A mi hijo Felipe Criollo que en los bautizos de chivato se va a descontrolar, no llores tanto Felipe que en el próximo gobierno también te pueden enganchar. A mi nieto Hermes Quintero que ni un bolso me regaló, que le perdone a don pichón por lo mal que lo trató. A mi nieto Miller Fajardo, que en Medellín tiene su segundera, que a don picos le haga conocer su nuera, para que una vez lo boten de la cuyera. A mi nieto transparente que el marido lo pilló de frente, que se tome su frasco de aguardiente, para que a su señora no le avise la gente y así en el oasis no los enfrente. A mi nieto Lucho Andrade que lo apodan el cuadrado, que aprovechando las noches en la piscina se ha desnudado, que se vaya con las dos cholas que chivato y Vicente ya lo tienen perdonado. Ahora que Doralia no se preocupa ni siquiera por el mercado, ya que se lo tiene muy bien asegurado. A mi hijo Luis Pechuga que hoy me da su colaboración, que ayude pa' mi velorio auque sea con un hachón y que el carro de caballos me le de su empujón. A mi hijo Jorge cuello que a salinas se fue a pasear con la sardina, que en esta nueva administración se consiga un buen trabajito para que cultive su amorcito. A mi hijo Carequeso, que del Tambo es el chofer bonito, que no se olvide de ir a dejar la obligación donde su suegro angelito. A mi pequeña Teodulia, tan noble de corazón, que aliste la dinamita para la escuelita del Zanjón. A mi hijo Gerardo Salas, director de su banda de chiquitines, le dejo con mucho amor mi calzoncillo y mis calcetines. Ya con esto me despido, aunque nunca vuelva a verte, de ver esa suerte el dolor ya no soporté, de dejarte Jaime Concha rodeado de toda esa corte. Adiós mi palomo querido, de tanto cepillo y sapo perseguido, de monjas y curas consentido, de diablillo convencido, apoyado de Gerardos, Livios, Agustines y Chaquetines, Chimbilacos, Carpuelos y Chocolatines, ojala te hagas un buen gobierno que traspase los confines. PLAYA
BLANCA I CORO II III IV
VEINTICINCO DE
DICIEMBRE I II III IV V VI EL GRILLO I CORO II III |
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