El locutor y periodista Tambeño Jaime Arturo Rengifo Dávila (foto), ha dado al público un libro en honor a Jesús Nazareno de El Tambo.  El Tema central son la historia y los milagros del santo patrono de los Tambeños.

La obra, titulada "Jesús Nazareno de El Tambo - La Fe de un Pueblo Peregrino", es producto de vivencias y estudios históricos de Rengifo Dávila, apoyados con datos de la Academia Nariñense de historia, tambo.com y otros autores. 

Algunos apartes del libro son los siguientes:

 

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JESÚS NAZARENO DE EL TAMBO
       
Fe de un Pueblo Peregrino

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CONTENIDO

Capitulo I
BREVE HISTORIA DEL MUNICIPIO DE EL TAMBO, NARIÑO - “TAMBO PINTADO”

Capítulo II
HISTORIA GENERAL DEL ARTE

Capitulo III
IMÁGENES ANTIGUAS DE PASTO

Capítulo IV
EL ARTE QUITEÑO

Capítulo V
LOS MILAGROS BÍBLICOS DE JESÚS NAZARENO

Capítulo VI
JESÚS NAZARENO DEL TAMBO NARIÑO - PARROQUIA DEL TAMBO

Capítulo VII
RELATOS DE LOS MILAGROS DE JESÚS NAZARENO DE EL TAMBO

Capítulo VIII
OBRAS EN HONOR A JESÚS NAZARENO - NUESTROS BENEFACTORES

Capítulo IX
FIESTAS PATRONALES DE JESUS NAZARENO DE EL TAMBO

ANEXOS

BIOGRAFIAS
PRESBITERO JESUS VILLARREAL ORDOÑEZ
PADRE CARLOS SANTANDER VILLARREAL

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“Me gusta esta región y me gusta vivir aquí porque en ella están hundidas mis raíces, esas profundas y delicadas raíces que atan a un hombre a la tierra donde nacieron y murieron sus antepasados, que lo ligan a lo que piensa, a lo que come, a las costumbres como a los alimentos, a los términos locales, a las entonaciones de los campesinos a los perfumes del suelo de los pueblos y del aire mismo, se diría que el aire invisible está lleno de misterio, son los entes que nos dominan.” Guy de Maupassant citado en tambo.com tercera edición impresa.

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PRESENTACIÓN
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La presente recopilación de relatos, alusivos a Jesús Nazareno de El Tambo, nos lleva a transitar por caminos y episodios de una estrecha relación con la historia de la Venerada Imagen de Jesús Nazareno, desde que llegó al Municipio de El Tambo, Departamento de Nariño, para quedarse. Esto despertará seguramente el interés del lector.

Para ello, se tocan temas que guían mejor el trabajo en sus objetivos. No se trata, por ejemplo, de dar a conocer la historia del municipio de El Tambo como un elemento fundamental en la obra, pero es pertinente que el lector ubique los aspectos esenciales de este municipio dentro de la geografía y la histórica.

La idea central, que mueve a editar este compendio de temas en torno a la venerada imagen de Jesús Nazareno de El Tambo, es contribuir al conocimiento y a la investigación de un hecho real que asiste al tambeño y, a quien visita ésta población con el ánimo de encontrase con Dios.

Es interesante observar cómo los documentos encontrados coinciden, bellamente, en testimoniar que Jesús Nazareno llegó para quedarse en esta población. Cada vez crece más la fe, la aclamación y la veneración de la comunidad que internamente lleva esta imagen en su corazón.

Hoy, sigue igual o mayor el fervor de la comunidad a Jesús Nazareno, al punto que al tambeño se lo distingue, en el contexto del departamento con el bello apelativo de “El Señor del Tambo”. En efecto, tambeño que se respeta lleva a Jesús Nazareno en su diario vivir.

Son muchas y variadas las historias que se cuentan sobre esta venerada imagen y muchos son testigos vivos de estos hechos, factor que acrecienta más la fe y la devoción.

El Tambo, Nariño es un pueblo privilegiado, por tener la elocuente dicha de contar con esta imagen y, el tambeño solidifica su identidad y su pertenencia en esta realidad y camina convencido que, aunque los tiempos cambien, Jesús Nazareno está siempre con él. ¿Qué puede haber más grande para el ser humano?

Pero también la presente investigación busca, lograr que quienes no conocen todavía a Jesús Nazareno de El Tambo lo hagan y, depositen en El todas sus angustias, tristezas, sus dolores. Y porque no sus alegrías, sus triunfos, sus logros. Como bien se ha dicho “si quieres conversar con Dios visita el Santuario de Jesús Nazareno de El Tambo”

El autor
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Capitulo I
BREVE HISTORIA DEL MUNICIPIO DE EL TAMBO, NARIÑO - “TAMBO PINTADO”

El municipio de El Tambo Nariño: se encuentra ubicado, a 42 kilómetros, al Noroccidente de la ciudad de Pasto, comunicado por una aceptable carretera; tiene una temperatura agradable, con promedio de 18 grados centígrados y una altitud de 1720 metros.

El Tambo fue fundado por el Indio Quillacinga Julián Chinguá. El vocablo Tambo proviene de un término utilizado por los Incas. Tambo significa "estaderos para pasajeros". Muchos historiadores se han referido a esta población y con especial énfasis a la venerada imagen de Jesús Nazareno de El Tambo. (vea mayor información en el artículo Pueblo Viejo Tambo Pintado)

Monseñor Mejía y Mejía, basándose en el libro de Quito nos relata lo siguiente:


"Los Tambos fueron instituciones oficiales del "Plan vial" desde el tiempo de los Incas. Significan aposentos, hospederías, posadas, paradores. Diversos en su destino y aderezo de las chozas de los chasquis o correos "que había puestos por los caminos para llevar con brevedad los mandatos del rey, y traer las nuevas y avisos que por sus reinos y provincias, lejos o cerca, hubiese de importancia". Las chozas de los chasquis estaban situadas a cada cuarto de legua; los tambos, en cambio, al fin de cada jornada ordinaria, donde los viandantes, yentes y vinientes, podían proveerse de lo necesario para sí y sus cabalgaduras.”

El Tambo pintado fue, pues, en sus orígenes una de esas hospederías, que se adjetivó en esa forma o por el color de la tierra donde se plantó o por otras características como pintura sobre puertas y muros. No es cierto que Cieza de León hubiese conocido este Tambo, como lo sostiene el distinguido autor de estudios monográficos del municipio de El Tambo, pues la cita que hace al respecto pertenece a una hipótesis del doctor José Rafael Sañudo. Pero no parece muy seguro, como lo sostiene el mismo señor Alfredo Galeano (q.e.p.d.), que su existencia se remonta al 23 de enero de 1573, cuando el cabildo de Pasto, en sesión de esa fecha, otorgó a Domingo Núñez "tierras por el camino que va a Madrigal, como a ocho leguas de Pasto, cerca de un peñol, con condición de edificar un Tambo para los pasajeros", Alrededor de él se fue paulatinamente formando la población, que en 1713 era todavía una población de indígenas, para años después trasladarse al sitio que ocupa actualmente, no sin antes haber sufrido los terribles desmanes de los feroces Sindaguas.

Durante la Independencia, El Tambo se distinguió por su fervorosa adhesión a la causa de los patriotas. Influyó en ello, según tenemos entendido, el hecho de haber tenido por párroco al presbítero Juan Ortiz, quien desde el primer día de los conatos revolucionarios se mostró adicto a éstos, sufriendo por este motivo varias veces, el extrañamiento del beneficio. En 1820 fue restituido la primera vez a él, por auto de 4 de septiembre del obispo de Quito don Leonardo Santander y Villavicencio. Pero cuando en 1821 todo el peso de la guerra se trasladó al sur después de la batalla de Boyacá y la evacuación de Popayán, el ilustrísimo señor Salvador Jiménez de Enciso y Cobos Padilla, obispo de esta última ciudad residente a la sazón en Pasto, a solicitud del Gobernador realista de la provincia don Basilio García, lo obligó a ausentarse de nuevo de la parroquia y nombró en su lugar al presbítero payanés José Miguel Velasco.

Sintiéndose el presbítero Ortiz injustamente tratado por la providencia de un prelado que no era el propio, acudió al vicario juez eclesiástico de Pasto, doctor Aurelio Rosero, con un razonado memorial en el que a la par que sincera su conducta pide se le manifiesten las razones que hubiesen obrado en el animo del señor Jiménez de Enciso para tomar la providencia que él consideraba perjudicial a sus intereses y vejatoria de su honor. Dice el memorial.

"A tiempo en que residía tranquilo en mi beneficio cumpliendo con los deberes de mi ministerio con la exactitud que es notoria, recibí una orden de usted, fecha 3 del corriente, en que me previene que pase inmediatamente a esta ciudad, remitiendo al mismo tiempo al presbítero don José Miguel Velasco, de la diócesis de Popayán, para que haga de cura excusador sin mi ausencia y con entendimiento Un procedimiento tan atropellado no pudo menos que sorprenderme y hacerme formar el juicio que algún enemigo de los que no faltan a los curas párrocos que cumplen con sus deberes, me había levantado alguna calumnia, pues examinando mi conciencia, y teniendo la consideración sobre mis acciones no he encontrado UN motivo para tal procedimiento; sin embargo yo he obedecido rendidamente la orden de usted y pasé inmediatamente a esta ciudad a presentármele como lo verifique 7 días ha, que pertenezco en ella, privado de mi beneficio y de la subsistencia que de él reporto para mi y mi pobre familia; y en todo este tiempo no se me ha hecho saber manifestado legalmente la causa de haberme arrancado de la residencia de mi curato: creo que según las prevenciones de las leyes, y de la Constitución política de la Monarquía Española que nos gobierna, se me hubiese confesionado, y manifestado el delito que se me haya supuesto entre el preciso término de 24 horas como expresamente lo ordena la Constitución. Pero lo cierto es, que yo experimento la pena, sin saber cual sea el crimen que se me imputa, y veo igualmente que aunque se acaba de jurar la Constitución no se cumple, y lo que es más el separar arbitrariamente a un párroco de su beneficio sin informarle el cargo que causa su separación y sin oírlo ni convencerlo."

"Este procedimiento es muy ajeno de lo establecido por nuestra legislación que nos gobierna: mi honor y mi reputación se han traído por tierra, porque cualquiera que sepa como se ha me ha arrancado de mi beneficio, es preciso que forma de mi un mal concepto, pues esto no puede hacerse sin un previo delito de mucha gravedad".

"Yo estoy, pues, en el caso de procurar la conservación de mi buen nombre, y de vindicar mi honor de cualquiera calumnia, con que se haya tratado de destruirlo, o de que se me impugna el castigo correspondiente, si hubiese cometido algún delito, pues así lo exige la vindicta pública: por tanto, debo exigir de usted el cumplimiento de lo que ordena la Constitución, y las leyes en el asunto de que trato; y para ello le suplico se sirva hacerme saber la causa que ha motivado la providencia que usted tomó para que saliese de mi curato, y adelantarla como corresponde en el modo y términos que ellas prefijan, pues así es de justicia la que mediante a vuestra merced pido y suplico provea y mande como solicito con costas y jurando lo necesario en derecho".

Como el señor Jiménez de Enciso era el principal autor de la providencia, el vicario juez eclesiástico doctor Aurelio Rosero sustanció el memorial anterior dándole traslado al dicho señor Jiménez de Enciso, quien respondió el 12 de enero de 1821 en estos términos:

"La causa de haber exhortado el obispo de Popayán al señor vicario eclesiástico de esta ciudad para que hiciera venir al cura de El Tambo don Juan Ortiz, y se pusiese en su parroquia a otro eclesiástico de confianza, fue porque el señor gobernador de la provincia y comandante accidental don Basilio García le ofició para que promoviera el que se quitase de su parroquia a este cura, por cuanto por varias denuncias que había tenido era perjudicial su residencia allí pues la recolección de gente que se estaba haciendo para la defensa del punto de la Guasca, y en virtud de que en las críticas la seguridad y tranquilidad pública, se le hizo venir a esta ciudad, sin imponerle arresto ni prisión alguna que se en el caso en el que la sabia constitución de la Monarquía Española manda el que se le notifique al reo la causa de su prisión, y demás formalidades que tan sabiamente establece: a favor de esta medida de precaución está el que fue condenado a Quito en tiempo del señor Montes; es también falso el que se le haya dejado sin tener con qué sostenerse, pues, el señor vicario le asignó la mitad de la renta de su curato para su subsistencia, y la de su familia. En el año anterior al mismo obispo de Popayán dio parte a su prelado de lo sospechoso que este eclesiástico era por los informes que universalmente todos le hicieron, y S.S.I. Le contesto que lo quitara del beneficio y lo suspendiera, y por una medida de equidad se contentó con separarlo de él, sin suspenderlo, sin saberse con qué autoridad ha vuelto a su curato. Últimamente de todo se le da cuenta al señor obispo de Quito en este correo y como su legitimo prelado dispondrá lo que fuese de su superior agrado para el mejor servicio de la Nación y del Monarca, por lo que deberá permanecer en este pueblo hasta al resolución del S.S.I. ante quien deberá vindicarse (F). Salvador, Obispo de Popayán."

De existir el martirologio patriótico de los nariñenses, el presbítero Juan Ortiz ocuparía lugar de precursor al lado de sus cohermanos, Ramón Ordóñez y Nicolás Zambrano, quienes tachados de activos simpatizantes de los revoltosos revolucionarios desde muchos meses antes de 1814, cuando Antonio Nariño atacó infortunadamente la ciudad de Pasto, pues aun cuando fue nombrado cura propio de El Tambo precisamente ese año, a los pocos días fue extrañado a Quito. Regresó más tarde a su beneficio, pero para ser objeto de nuevas sospechas y de medidas más severas contra su tranquilidad personal y el normal ejercicio de su ministerio, sin haberle sido dado encontrarse frente a él ni siquiera doce meses arreo. Finalmente al tornarse la situación política favorable a sus antiguas convicciones, esto es en 1824, dejó de ser de esta presente vida.

La feligresía de El Tambo con razón de huelga por la devoción de Jesús Nazareno que atrae a su magnífico santuario incontables romeros de dentro de Colombia y de fuera de ella, ávidos de postrarse ante sus divinas plantas heridas para ser mirados con largueza de misericordia por sus divinos ojos tristes. Tan portentosa imagen remonta, por lo menos, a mediados del siglo XVIII, época en que los artistas quiteños tallaron sus mejores obras sobre los diferentes pasos de la pasión de Cristo nuestro señor.

En 1821, los señores Juan Manuel y Bernardo Jaramillo para recorrer varias parroquias en demanda de limosnas destinadas "al mayor culto de la sagrada imagen de Jesús Nazareno, con la advocación de El Tambo, y colocada en la iglesia del pueblo nominado "El Tambo Pintado". Hacia entonces de síndico de la imagen don Melchor Guerra, quien recibió de los Jaramillo la suma de 87 pesos con 4 reales, reunidos en una corrida de tres meses.

En 1828, el doctor Aurelio Rosero, vicario juez eclesiástico de la ciudad de Pasto y su jurisdicción, concedió de nuevo licencia a los ciudadanos Francisco López y Juan Manuel Jaramillo para que pidiesen limosna en todo el territorio de la vicaria por el espacio de cuatro meses, con destino a "construir una sagrada iglesia en la parroquia de el Tambo Pintado, en donde se coloque la sagrada imagen de Jesús Nazareno, con la advocación del señor de El Tambo, y otras sagradas imágenes que se hallan con su iglesia que a más de ser reducida, ofreciendo pronta ruina, por lo que se ha suplicado su párroco se le conceda esta licencia, pues se halla fervorosamente emprendiendo en tan santa obra", para cuyo santo fin se suplica, ruega y encarga a todos los señores curas y jueces, comprensos en esta vicaria de mi cargo, no ponga embarazo alguno a tan piadosa solicitud, y antes si exhorten y animen a sus parroquias a que concurran con aquello que les dice su devoción, cuidando y celando que dichos limosneros, no concurran a bailes juegos no otros actos inhonestos, que a más de ser ofensa a Dios, defraudarán las limosnas que se les de. Teniendo presente los dichos limosneros de presentarse en esta vicaria o a nuestro notario el día que se cumpla el término estipulado con esta licencia y todo lo que hubiese recogido bajo juramento para que lo tome el cura o el personero de la obra, bajo de recibo para descargo de ello en la cuenta que deberá rendir de su inversión".

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Capítulo II
HISTORIA GENERAL DEL ARTE

LA ESCULTURA. Los escultores españoles de los siglos XVI y XVII y XVIII, de policromía realista, crearon imágenes a su propio misticismo e interpretadas con original sentimiento de variaciones exactas. Imágenes con ojos de vidrio, cara trabajada con plomo o plata a lo oriental, y español.

Para conservar el tipo consagrado para las imágenes religiosas recurrieron al expediente de fundir en plata o plomo unos mascarones policromados que clavados después en la cabeza de la imagen, eran estucados con toda ella.

La estatuaria medieval europea, de cubrir las imágenes con vestidos ejecutados con tela endurecida, que el artista cubría completamente de yeso y de pintura, en cantidad suficiente para dar la apariencia de madera.

Maestros como Berruguete, Gregorio Hernández y otros merecen tenérselos en cuenta.

Los encarnadores españolles fijaron de una vez para siempre el color mate como el más verdadero y más humano. Salieron esculturas de verdadero mérito.

Es de un realismo desconcertante, la imagen de Cristo se ve siempre sentado en un sillón de cuero o de plata, con manto de púrpura sobre los hombros y con cabello natural. Son por ejemplo las imágenes de Jesús ensangrentado de los años 1650 en adelante. Por eso las imágenes de Jesús ensangrentado y llagado, pero clásicos por su estilo español, son muy hermosos.

Los escultores quiteños trabajaban en un taller de madera adecuado con herramientas, madera, yeso, pinturas, mascarillas de plomo, modelos, pinceles, y otros elementos de trabajo artístico.

La teórica versaba sobre el estudio de la geometría, el conocimiento de las proporciones del cuerpo humano y las reglas y enseñanzas del arte encerradas en varios libros de consulta, muy en uso en aquel tiempo, y la práctica consistía en la ejecución de alguna obra.

La manera como conseguían el brillo de su policromía era sumamente laboriosa. La hacían encarnadores encargados de estofar y pintar las imágenes trabajadas por los escultores.

Es decir habían diversos trabajadores, que tenían conocimientos de diferentes procedimientos y habilidades.

La tradición española que desde el siglo XVI venía imponiendo la madera como material de trabajo propio para los escultores quiteños, éstos la continuaban dándole sus propias creaciones y modificaciones.

TRABAJO: concluido el trabajo de talla y una vez estucada la estatua, procedía el encarnador a dorarla mediante la aplicación del oro laminado. Enseguida la bruñía para abrillantar el oro y la cubría luego con una capa de color, sobre el cual iba rayando con un punzón metálico un dibujo cualquiera. Una vez que el escultor, después de haber tallado su estatua, la escofinaba a fin de pulirla de las asperezas y matizar sus superficies con blanduras y suavidad de ondulaciones donde le conviniere, le entregaba al encarnador, quien procedía a estucarla y pintarla.

Enseguida venía la operación de abrillantar el color por el frotamiento continuo de la pintura con la vejiga de carnero.

Pero para conseguir el mejor resultado en la policromía, los encarnadores fabricaban sus colores con esmero y cuidado, muy especialmente el blanco de zinc, una especie de lbayalde y purificaban el aceite, exponiéndolo al sol y al sereno durante muchos días, sumergido en agua de nieve que cambiaban constantemente. Los escultores plateaban las estatuas y doraban y adornaban las telas de sus imágenes con dibujos en oro, algunas veces complicados y llenos de un barroquismo aceptable.

Los ritos y gestos de la cara de la imagen le daban los escultores, que la hacían en la materia prima, para que los encarnadores y pintores le den los últimos y precisos toques.

La colocación de los ojos era tarea primordial, los debían escoger de acuerdo a la posición de la cara y de los labios. Tenían simetría, aparejo.


LOS DOMINICOS DE PASTO


Los padres Dominicos se establecieron en Pasto y edificaron convento e iglesia en el sitio de la salida al norte.

El gobernador don Gerónimo de Silva concedió desde Cali, el día 7 de febrero de 1573, unas tierras de sembrar en Aranda, a los frailes dominicos para el sustento del convento.

Porque el 8 de agosto de 1572, día de Santo Domingo fundaron el convento los dominicos encabezados por el superior Fray Miguel de Medina con el nombre de Santo Toribio.

Acompañaron en la fundación al Provincial Medina, los Frailes Juan de la Magdalena, Diego de Miranda, Pedro Romero, Manuel Rodríguez, Diego de San Miguel y Gregorio de Virnizo.

Los padres Franciscanos, después de su permanencia y apostolado evangélico, entregaron a los padres frailes dominicos la administración de todos los pueblos del vasto territorio de la provincia de Pasto. En el acto de la entrega el 29 de agosto de 1581 estuvo presente don Fernando de Cepeda, primo hermano de Santa Teresa de Jesús.

Los frailes dominicos con su convento e iglesia, se preocuparon por organizarse mejor, en el adorno de la iglesia para lo cual viajaron a Quito a costear imágenes para el culto, entre ellas las de Jesús Nazareno, el crucificado y Santo Domingo.

Las dos primeras imágenes de la escuela quiteña y la última de los escultores de Barcelona.


JESUS NAZARENO DE EL TAMBO


Esta bella y milagrosa imagen fue traída desde Quito por los frailes de Santo Domingo a la ciudad de Pasto. Según documentos de la época, la imagen llegó a Pasto en 1605, cuando era Prior el Padre Juan de Messa y permaneció hasta 1725 año en el que se quedó definitivamente por su propio poder en floreciente y hermosa población de El Tambo.

El Fraile Vicente de Mendoza regía la categoría prioral de los dominicos y tenían como necesidad primera el ensanche y construcción de otras naves de la iglesia.

En Concejo eclesiástico y de comunidad se determinó que para recolectar limosnas para dichos gastos, se sacara una imagen de Jesucristo con un itinerario preestablecido de antemano que sería el de recorrer algunos alrededores de la ciudad de Pasto y llegar hasta poblaciones donde lo pusieran. Fue así como la brillante idea del fraile José de Valderrama y aprobada por los padres Francisco de Húngara, Pedro Sarmiento, Hernando Córdoba y Agustín Fuenmayor, se dio comienzo a la gira sagrada que haría la portentosa imagen de Jesús Nazareno, que para tal recorrido fue escogida como por un designio divino.

Al llegar a la población de El Tambo tuvo una nutrida aclamación a su paso por veredas, caseríos y se constituyó en un día de fiesta comunitaria, se paralizó hasta el mismo mercado del día domingo porque el júbilo fue general. Fue su domingo de ramos en El Tambo.

Hubo una misa principal en la iglesia del lugar oficiada por el cura párroco Juan Bautista Gómez de Castilla.
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Antes de llegar la imagen de Jesús Nazareno al Tambo, cinco años después de la fundación del pueblo en 1713, había una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Natividad y a la virgen de Dolores.

Con los años se fundaron las famosas cofradías que despertaron entre las mujeres más importantes de la población un fervor inusitado y ejemplar.

El ilustre y divino visitante, Jesús Nazareno recorrió las veredas de la Espada, Capulí, Trojayaco, Chuza, San Pedro, San Pablo, Pucaurco, Ancayaco, la Torrecilla, Chargue y Guallibamba, pero al regresar nuevamente a El Tambo, se pensó en llevar la imagen hacia Pasto. Se hicieron los preparativos correspondientes de salida la víspera, pero al tratar de levantar la bendita imagen de Jesús Nazareno, ninguna fuerza humana de tres hombres bien fornidos la pudieron mover. Sudaron hasta el cansancio y se mostraron incapaces de levantarlo. Una fuerza misteriosa, tal vez la del mismo Jesús impidió que lo sacaran de El Tambo, se quiso quedar allí para siempre, acompañándolos, bendiciéndolos y ayudándolos.

Se quiso quedar en El Tambo porque históricamente era uno de los "tambos" o lugares preincaicos de descanso y negocio más sanos, donde el caminante encontraba reposo espiritual, los negocios se los emprendía con serenidad y conciencia para favorecerse mutuamente.

Con todas sus llagas, dolores, heridas y mucha sangre principalmente la que se desprende de la cabeza, Jesús Nazareno en El Tambo para bañar su rostro con el sudor del trabajo limpio del campesino tambeño, está con la mirada moribunda puesta en el alma y en la mirada de cada habitante de El Tambo, desde los niños hasta los ancianos, está la imagen bendita con una paz celestial que impresiona y sus manos prestas a bendecir, aliviar y ayudar a todos. Así quedó bendecido este paraje sureño del Cauca.

En un documento del archivo de los dominicos en Quito, se encuentra una hoja de papel con éstos datos curiosos que de pronto los mismos escultores la hicieron: "En la cabeza de la imagen de Jesús Nazareno tiene tres potencias, le corre la sangre por la corona de espinas y baña su rostro, ocho gotas que le caen al cuello.

Esta sentado en un sillón, le pende una cadena que llega a las dos manos y termina en unas borlas o nudos metálicos con los que fue azotado. Túnica y capa morada. Los pies con dos pintas de sangre. Cabello largo con bigote como eran los habitantes de Nazaret, barba, túnico en adornos bordados en oro, manos llagadas y ensangrentadas. El rostro presenta dos heridas en cada pómulo. Imagen hecha en la escuela de Quito. Los ojos tienen la expresión de dolor, el derecho está casi cerrado, caído y el izquierdo abierto y expresivo, una mirada divina de redención para quien lo mira".

Él es Jesús Nazareno de El Tambo quien seguirá bendiciendo y consolando corazones de los hijos de El Tambo por muchos siglos más.


LAS IMÁGENES MÁS ANTIGUAS


Desde la fundación de la ciudad de Pasto en 1539 y de acuerdo a los años de llegada de los misioneros quienes se establecieron con sus conventos y sus iglesias por su orden están primero los Franciscanos en 1547 fundado el convento y la capilla de San Antonio por Fray Pedro de Rodeñas y Fray Gaspar de Valverde en la Plazuela de Rumipamba o San Andrés.

Trajeron de España varias imágenes entre ellas la de San Francisco de un acabado muy artístico y la de San Antonio.

En el año de 1562 llegaron a la ciudad los Mercedarios quienes fundaron el convento los Frailes Diego de Villalobos y Mateo de Murcia y por sus lazos estrechos de origen, se preocuparon por traer de España que estaba en su auge el arte cristiano, entre él la escultura, la bellísima imagen de la virgen de Mercedes.

Entre las mismas comunidades religiosas como en otras organizaciones laicas, se observan ciertas afinidades y amistades estrechas, así ocurría entre Franciscanos y Dominicos, por eso desde 1581 los Franciscanos entregaron a los dominicos la evangelización de casi todo el sur de la provincia de Pasto.

Los dominicos establecidos en Pasto fueron unos de los profesores de la escultura en Quito y por tal razón, trajeron de esa ciudad las imágenes de Jesús Nazareno de El Tambo y el crucificado de Sibundoy.


Capítulo III
IMÁGENES ANTIGUAS DE PASTO

(Datos tomados del libro del historiador Tomas Hidalgo Lara: “Pasto antiguo y moderno, ante Colombia”. 1890)

Las comunidades, de frailes Franciscanos, Dominicos, Mercedarios y Agustinos, fueron las primeras que evangelizaron y propagaron la doctrina y fe católicas en tierras de América. Primero llegaron al Perú y luego se establecieron en el ecuador, para luego pasar a las regiones de los indígenas de Pupiales, Ipiales, Funes, Males y, luego, Pasto, Popayán y Bogotá.

La fe católica se implantó por la evangelización de estas importantes comunidades que establecieron en cada lugar, sus respectivos conventos dándole una organización en capillas y templos como mandato de la jerárquica eclesiástica de los señores ilustrísimos obispos, que de acuerdo a las ordenes de sus superiores y de Roma, establecían las parroquias dentro de los fieles.

La labor, no sólo de evangelización fue una tarea primordial, sino que los frailes con sus conventos, formados por frailes muy capaces, ilustrados y conocedores de todas las ramas del saber humano, se preocuparon por enseñar a sus fieles otras clases de saberes, entre ellos el arte, la música, la pintura, el español como idioma de Castilla y las prácticas manuales entre las mujeres, como también la siembra en la agricultura de nuevas semillas, como el trigo, la cebada, el café.

Les indicaron en sus enseñanzas a los indígenas, nuevas formas de trabajo hasta en la cría de ganados para su subsistencia. Se establecieron tiendas para el negocio, la forma de fundir el hierro para hacer chapas, herraduras para caballos, llaves y algunos utensilios domésticos para uso general.
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Capítulo IV
EL ARTE QUITEÑO

La religión católica siempre ha sido la maestra de la vida en la dirección espiritual de sus fieles, y la arquitectura española también se imponía con sus conocimientos en la construcción de hermosos, amplios y confortables templos, iglesias donde se pudiera celebrar los ritos sagrados.

Y esos templos y esas iglesias estuvieran dignamente adornadas con imágenes para el culto católico.


Nacía la escultura, los primeros escultores fueron españoles. El más antiguo documentado es Diego Rodríguez, autor de un San Sebastián, en el año de 1571 que refleja ya la policromía brillante de porcelana característica de la escuela quiteña.

Jesús del Gran Poder, de la iglesia de San Francisco, una de las obras más interesantes del siglo XVII por el acentuado dramatismo que confiere su rostro cubierto de sangre, se puede identificar con el nombre del Padre Carlos entre los años 1620 a 1680, a quien se atribuye, además, el grupo de la imagen de Jesús Azotado con San Pedro de la Catedral y el San Lucas de la capilla de la Cantuña.

El siglo XVIII se identifica con las imágenes de Bernardo de Legarda y Manuel Chili, llamado Caspicara; ambos casi nunca firmaron sus obras y es la tradición oral la que nos certifica su paternidad.

El primero se inclina por la figura femenina, creando una imagen de la Inmaculada en madera policromada, inspirado en la Virgen alabada del Apocalipsis; el segundo escultor criollo sin ninguna semejanza en el conocimiento de la anatomía, del movimiento y de la expresión, dio un verismo sorprendente a sus imágenes, cubiertas de una brillante policromía.

Se advierte en el Ecuador una evidente conexión con la cultura centroamericana, debida talvez a su contacto marítimo con Méjico. Con la llegada de los misioneros franciscanos se inicio la vida artística de la ciudad de Quito, que se convirtió muy pronto en uno de los centros culturales más importantes de América del Sur. Intervino es esta expansión artística la creación en 1550, del colegio de San Juan Evangelista, mas tarde llamado de San Andrés, para la enseñanza de las bellas artes a los indios, mestizos y criollos.

El fundador de esta escuela fue Fray Jacobo Rique, quien concibió la construcción del convento de San Francisco, considerado el monumento más representativo de la arquitectura quiteña del siglo XVI.

En cuanto a la pintura, se destaca el fraile Pedro Bedón, muerto en 1621 a finales del siglo XVI, al que honra el museo ubicado en la iglesia dominicana de Quito.
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Capítulo V
LOS MILAGROS BÍBLICOS DE JESÚS NAZARENO

Basados en la sagrada Biblia, en uno de los relatos del evangelista Juan (2, 1-10) se nos habla de las primeras manifestaciones de Jesús en la tierra.

Las Bodas de Caná, en dicha población de Galilea se celebró una boda y fueron invitados Jesús, sus discípulos y María y, como llegó a faltar el vino, la madre de Jesús le dice: "no tienen vino". Jesús responde ¿"qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora, dice su Madre a los que servían: Haced todo lo que os dijere."

Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo. Llenad estas tinajas de agua, Y las llenaron hasta arriba. Entonces les manda "sacad ahora y llevadlo al maestresala. Y lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora. Esta es una de las primeras señales que Jesús realizó: También, podemos decir que los milagros dan testimonio de su poder ante los hombres, como la curación de un paralítico, la multiplicación de los panes, Jesús caminando sobre las aguas. La curación del ciego de nacimiento, la resurrección de su amigo Lázaro, entre otros, que podemos constatar en los Cuatro Evangelios, para quienes no creen en su divino poder.

EL "Manual del Devoto de Jesús Nazareno de El Tambo” aprobado por el Señor Obispo Monseñor Antonio María Pueyo de Val, en el año de 1921 indica que la Imagen venerada en la ciudad hospedaje del sol es traída a esta población por los Padres de Santo Domingo de Quito, quienes buscaban catequizar a los moradores de esta región y, a la vez, conseguir recursos para sostener sus comunidades.
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Capítulo VI
JESÚS NAZARENO DE EL TAMBO

PARROQUIA DE EL TAMBO

Durante muchos años nuestros aborígenes elevaban sus oraciones de agradecimiento y de pedidos a sus necesidades a las cofradías fundadas por doña Beatriz Enríquez de Guzmán, las que se sostenían con el producto de las tierras y ganados, los nombres que nos entrega la historia eran de "La Navidad" y "la de Dolores"

En la actualidad El Tambo posee una de las mejores basílicas de la República de Colombia. La construcción se inició en el año de 1909, por el presbítero Dr. Don, Federico de J Guerrero con la ayuda de los habitantes de la localidad, luego correspondería al presbítero Jesús Villarreal Ordóñez, quien recibió la parroquia el 29 de noviembre de 1939. Durante sus 16 años de permanencia en el municipio de El Tambo, puso al servicio toda su inteligencia y capacidad para moldear una de las mejores obras con que cuenta este municipio: su basílica, que consta de tres naves .Una capilla en la que se levantan ocho altares y en el centro está la venerada imagen de Jesús Nazareno, traída desde Quito por los padres de la orden de Santo Domingo para dar misiones y solicitar limosnas utilizadas para mantener sus conventos, instalándose en la única capilla denominada "Nuestra señora de la Natividad, al terminar la romería los padres trataron de llevar la imagen a otros caseríos de la región pero les fue imposible, ya que una fuerza maravillosa como lo comentan en su libro el profesor Alfredo Galeano (q.e.p.d.), Q.P.S.D., los hombres fuertes con brazos vigorosos de indígenas no pudieron pasar la quebrada de el Tambo y al volver a la capilla de la Natividad, el señor no puso resistencia.

Esta venerada imagen representa a Jesucristo, que vivió bajo los reinados de los emperadores Augusto y Tiberio, su vida plantea el enigma de la naturaleza divina que transfiguran su carácter humano, la estatua nos representa a un divino redentor, después de haber sido flagelado cruelmente, cubierto de una sola herida, presentado al pueblo como rey de burlas y condenado a muerte de cruz, vestido con una túnica para ser conocido por el camino hacia el calvario, por el rostro se cuenta que muchos tambeños conocen cuando está contento con su pueblo y cuando no. Jesús Nazareno se encuentra sentado en un trono aunque se le nota el dolor de la crueldad de la humanidad y sus ojos de moribundo, dispuesto a recibir sobre sus llagados hombros el enorme peso de el patíbulo donde debe ser ajusticiado. Nuestro patrono recibe cada mes de enero a sus feligreses de todo el mundo.
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Capítulo VII
RELATOS DE LOS MILAGROS DE JESÚS NAZARENO DEL TAMBO

Uno de los milagros más importantes para los tambeños, es sin duda, el que la imagen de Jesús Nazareno se haya quedado en esta comunidad, la cual desde entonces profesa su fe y logra cada día beneficios a los favores que con fe solicita.

Para poder captar correctamente los milagros de Jesús Nazareno de El Tambo, se debe conocer las legitimidades espirituales básicas. Por ejemplo, se debería saber que nuestras enfermedades, nuestros sufrimientos, nuestros dolores y necesidades son provocados por nosotros mismos, debido a las actuaciones que van contra la ley del amor. El ensombrecimiento del alma a causa de nuestros pecados, tiene influencia en últimas instancia en nuestro cuerpo y en el destino de nuestra vida.

Cristo nos da ha entender una, y otra vez, que seguirle es fácil para aquel que se esmera en cumplir el mandamiento principal de la vida interna y vive diariamente más de acuerdo con él. Si bien, la imagen de Jesús Nazareno ha concedido varios favores a nuestros antepasados quienes desde varios lugares llegan a implorar su ayuda, también ha hecho sentir su enojo.

Es de mencionar a un sacerdote, que en su calidad de historiador, está al día con los acontecimientos de la Iglesia Católica, se trata del padre José Vicente Agreda, Miembro de la Academia Nariñense de Historia, con quien revisamos algunos relatos en torno a Jesús Nazareno de El Tambo, como el sucedido a Monseñor Manuel Canuto Restrepo, obispo de Pasto entre 1872 y 1877, quien era muy comprometido, en su tiempo, con la revolución de 1876 convocando y creando el movimiento denominado “Partido Religioso” en el cual logra integrar a conservadores y liberales católicos, por considerar que algunas leyes republicanas, referentes a la educación eran corruptas. Antes de su destierro viaja a la población del El Tambo a pedir a Jesús Nazareno para que le conceda fuerzas en la lucha contra un gobierno que oprimía a sus conciudadanos. Estaba orando en el templo, miró fijamente a la imagen y de inmediato subió al altar y manifestó a los sacerdotes y a algunos de los fieles que el tallado de la imagen tenia desperfectos atreviéndose a medirle la boca con sus dedos, siendo expulsado por un fuerte viento que le hizo rodar, ante la vista de los presentes, por el altar.

Un hecho milagroso de Jesús Nazareno ocurrió por el año de 1754, cuando el sacristán de la población recibe una visita inesperada de un campesino, que desde una importante vereda de la localidad había traído a su esposa con fuertes dolores en el seno. Con un algodón frotó la imagen de Jesús Nazareno. Sin embargo, al mirar este acto, el sacristán le insinuó que, por esa noche, llevara la mano del señor y se la pusiera al lado donde la mujer tenia el cáncer, diagnosticado por un médico de la localidad. Pero el sacristán le solicitó al humilde campesino que no revelara a ninguna persona que había sacado la mano de Jesús Nazareno y, fue tan milagroso el hecho que el campesino olvidó la promesa hecha al sacristán y a voz alta manifestó que su mujer se había curado del cáncer gracias a Jesús Nazareno.

En hechos actuales, varios de los habitantes del municipio de El Tambo han comentado que Jesús Nazareno camina por las veredas de la localidad, prueba de ello dicen, es que sus sandalias están desgastadas y empolvadas. Cada vez que los agricultores solicitan el agua, en los fuertes veranos, que se han prolongado por largo tiempo, milagrosamente llueve salvando sus cultivos.

En una visita que realizara a don Franco un tambeño radicado en el municipio de Nariño, de profesión sastre, cuenta que en su edad de muchacho inquieto, sus padres lo mandaban a misa, pero que en lugar de rezar llevaba piedras y las lanzaba a las jovencitas, en plena Eucaristía. Pero nunca se percató que la mirada penetrante de Jesús Nazareno lo estaba vigilando y, un cierto día, cuando caminaba por una de las vías que conducen a la vereda de Trojayaco se le apareció un hombre viejo quien le propinó fuertes azotes y le dijo que nunca vuelva a llevar piedras e interrumpir la oración de las jovencitas de la población. Fue así, que en un sueño profundo el señor Franco miró a Jesús Nazareno convertido en el anciano que le dejó el cuerpo moreteado por los latigazos que le dio. Desde entonces Franco nunca volvió a recoger piedras para lanzarlas en el templo.

Manifiestan los conductores que han solicitado favores, para que en la carretera no suceda nada malo, que cuando el peligro asecha sienten la fuerza divina de Jesús Nazareno, por eso en las festividades patronales dedican el día lunes, para adorar la Imagen y buscar la bendición de sus automotores.

Jesús Nazareno, nuestro divino hermano; el Redentor de todos los hombres y las almas; el médico y sanador de todas las enfermedades, nos dirige la palabra a cada uno de nosotros. Él deposita en su palabra la fuerza divina, la energía luminosa elevada y pura de los cielos.

Ahora, que el espíritu de la verdad deposite la fuerza universal suprema en el receptáculo del lenguaje humano, se hace posible porque tiene a su disposición un instrumento preparado por Él, es la venerada imagen de Jesús Nazareno.

Al escribir algunas verdades y milagros de mi Jesús Nazareno he recibido la fuerza para hablar con la verdad y sentirme orgulloso de su majestad y divinidad. Gracias Jesús que en cada instante estás conmigo. Y aquellos fieles que se han postrado ante el Nazareno sólo tienen voces de agradecimiento por los múltiples favores recibidos. El guarda en su corazón a un pueblo que lo aclama y nunca dejará que se quebrante la paz de su pueblo.

Jesús dice: El seguirme a mí es sencillo. Esto significa: ama a Dios, tu Padre, con todo tu corazón, con toda tu alma y a tu prójimo como a ti mismo.

Quien cumpla diariamente este mandamiento; el mandamiento principal de la vida se orienta hacía su adentro; se dirige, entonces, a su interior. Pues, cada hombre es templo del espíritu santo; templo de la luz interna. 
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Capítulo VIII
OBRAS EN HONOR A JESÚS NAZARENO

Nuestros Benefactores

El colegio Jesús Nazareno, lleva su nombre por nuestro patrono, su construcción se inicia en el año de 1941, gracias al empuje decidido de Monseñor Jesús Villarreal, quien logró la cooperación de la ciudadanía y de los directivos de la educación de ese entonces y se logró construir sus dos pabellones, patio de recreo, granja, capilla para los actos religiosos. El colegio fue aprobado oficialmente por la Asamblea Departamental en el año de 1952, sus localidades funcionan en la actualidad en el Instituto Agrícola Jesús Nazareno, en cumplimiento de las aspiraciones del padre Jesús Villarreal, cual era hacer de este establecimiento de Educación un colegio de Primaria y Bachillerato. (Para mayor información vea:  Instituto Agropecuario Jesús Nazareno)

Parque principal, una obra de refinado estilo arquitectónico, cuenta con la estatua de la Pola y del libertador Simón Bolívar (sic), la Plaza se inauguró en el mes de mayo de 1952, luego fue remodelado por la autoridad municipal, despejando el cierre de sus lados. (vea: monografía de El Tambo)

La iluminación del templo se inauguró en diciembre de 1954 en la misma fecha se bendijo la planta termoeléctrica de 10 kilovatios para uso exclusivo del Templo.

El cementerio de Nuestra señora de Fátima, es una obra artística que floreció en el municipio de El Tambo, con la genialidad del padre Villarreal, con un arte colonial, señala el grado de madurez cultural logrado en esa región por quien le brindó su corazón y cariño no solo a los vivos sino a quienes pasan a buena vida al lado del todo poderoso, en esta majestuosidad se levantan los pasos del vía crucis, un templete en la parte central y dos lugares bien decorados para las necropsias. En este trabajo hay que resaltar al maestro de la escultura nariñense Alejandro Vallejo. Aunque en el año 1999 se organizó una junta pro-reconstrucción del cementerio hace falta una mayor preocupación de la ciudadanía tambeña para su cuidado.

El padre Jesús Villarreal también apoyó la construcción de la planta física del Colegio Integrado Sagrado Corazón de Jesús, regentado en la actualidad, por la comunidad de las hermanas Betlehemitas, de igual manera, las escuelas departamentales de Tanguana, Pocaurco, Los Limos, las Cochas y Ricaurte.

El escritor y periodista Eudoro Narváez Chávez, nos narra en su obra "Personajes Nariñenses" que el 9 de febrero de 1990, varios periodistas locales tuvieron la oportunidad de conversar con Monseñor Jesús Villarreal O, en el palacio episcopal, minutos antes de la sagrada eucaristía celebrada por el obispo de Pasto Fray Arturo Salazar Mejía, con motivo del tradicional día del Comunicador social, le pedí algunos datos personales de su vida a lo que respondió: "pero que vas a publicar de este humilde cura que no ha hecho cosas importantes, aparte de buscar la paz y el bien para todos".

Don Eudoro no imaginó que a los 7 días, es decir, el 15 de febrero de 1990 falleciera Monseñor Jesús Villarreal O, sacerdote que entregó la totalidad de su vida al servicio de Jesucristo, ayudando a los pobres, construyendo, remodelando templos, cementerios, parques, colegios, grutas y reestructurando monumentos sagrados.

En su vida apostólica se desempeñó como Vicario Cooperador de Ipiales y Túquerres, en 1935 y 1936, párroco de san Bernardo en 1937, director diocesano del Yocismo en 1938, a partir de 1939 hacia 1956 fue párroco y vicario foráneo de El Tambo Nariño, trasladado a la ciudad de Pasto continúo su vocación artística construyendo el moderno edificio para el seminario conciliar, durante 10 años fue director de las escuelas radiofónicas de Sutatenza, en 1961 fue capellán de la Merced y desde el año de 1964 hasta el día de su muerte fue párroco de la Iglesia Catedral de Pasto, la que remodelo exterior e interiormente, respetando su bellísimo estilo colonial, el 29 de septiembre de 1981 un incendio afectó gravemente a la imagen de la Virgen de la Merced, la cúpula mayor del altar y el artesanado. Monseñor Villarreal entregó en el año de 1984 todo bellamente remodelado, su muerte causó un duelo general para Pasto, Nariño y en especial para los habitantes del Municipio de El Tambo, quienes lo recordarán como el benefactor de la infraestructura de los edificios importantes de la localidad, su recuerdo permanecerá siempre en los corazones de quienes tuvimos la oportunidad inmensa de conocerle.
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Capítulo IX
FIESTAS PATRONALES DE JESUS NAZARENO DE EL TAMBO

Desde comienzos del año de 1992 y siendo obispo del Limo Manuel José Caicedo, un grupo de sandoneños encabezados por don Luciano del Roble, personaje muy popular en su época por lo andariego y mujeriego consiguió con la colaboración del cura párroco celebrar la festividad de Jesús Nazareno en reconocimiento al favor de que el padre de a novia lo aceptara en su casa. (vea: fiestas patronales de El Tambo)

Don Luciano no solo aparece en la historia como iniciador de las fiestas de El Tambo, Nariño, sino que uno de los escritores sandoñenos Julio Santamaría Villarreal lo escoge como protagonista de su novela "Cuando el Suicidio es un Deber" obra editada en la ciudad de Bucaramanga en el año de 1944.

Retomando las fiestas patronales tambeñas, nuestro personaje celebra con gran solemnidad y gasta pólvora, serpentinas, flores y saca en procesión la venerada imagen de Jesús Nazareno de El Tambo.

Las gentes sencillas y un pueblo como cualquier pueblo colombiano. Con su alcalde, su notario, su párroco, sus niños que hacen travesuras, los policías que cuidan lo que no deben cuidar, su plaza con el parque de grandes recuerdos, su mercado, su carnicería, su peluquería, su droguería, su hospital, sus mujeres lindas y los trabajadores que al terminar el día regresan a su hogar, silbando de alegría o preocupados porque su parcela no le brindó lo esperado, con fe llegan a la iglesia a contarle a su patrono Jesús Nazareno de El Tambo y a prometerle que en la siguiente fiesta patronal llevaran su limosna para embellecer su altar.

El ejemplo de Don Luciano del Roble, es acogido por los habitantes de El Tambo, y fijan el último domingo del primer mes del año, como día central ya que la fiesta inicia quince días antes con la celebración del "quincenario y la cuarenta horas" donde al terminar los actos religiosos los moradores de las distintas veredas y corregimientos realizan actos, culturales, recreativos, artísticos, deportivos y de teatro ,estas motivaciones permiten que el pueblo se prepare con tiempo para recibir a los innumerables peregrinos desplazados de varias regiones de Colombia y de Ecuador.

El padre Carlos Santander Villarreal, le dio vida a estas festividades desde el año 1980, fecha en que iniciaron los festivales y recolectas para restaurar la Basílica, la que se destruyó, en gran parte, por el maremoto del 12 de diciembre de 1979, la labor tesonera del padre Santander ha permitido entregar a la ciudad hospedaje del sol el palacio de su patrono terminado. Para ello, se llevaron artistas del orden internacional grandes maestros de la música colombiana y los mejores Ballet de Latinoamérica, quienes actuaron y seguirán actuando los tres días de las fiestas, lógicamente alternando con los talentosos artistas tambeños y su banda de músicos, recordando a una de las agrupaciones conformadas por señoritas del Tambo denominada Lira Roja del año 1941.

Otros impulsos de las festividades son los integrantes de las colonias, residentes en la ciudad de Pasto, Cali, Bogotá, Cartagena y Popayán, cada año llegan a esta población con los obsequios para su patrón Jesús Nazareno, quien no haya visitado nuestro santuario no conoce a Colombia todavía.


ANEXOS

BIOGRAFÍAS

PRESBITERO JESUS VILLARREAL ORDOÑEZ

Nació en la ciudad de Pasto el 4 de junio de 1910 en el matrimonio conformado por los señores, Fernando Villarreal y Emilia Ordóñez, desde muy temprano se le conocía su inclinación al servicio de Dios y su disciplina encaminada a la preparación educativa, obtuvo su título de Bachiller en el Colegio de la Inmaculada, el que funcionaba en el edificio de la familia Villota (Plazuela de Santo Domingo) regentado por los hermanos Maristas cuyo rector fue el hermano Josías, en el año de 1928 recibió su ordenación como sacerdote, en el año de 1934 ingresó como Vicario Foráneo en el municipio de El Tambo; y desde el año de 1939 lo nombraron como cura párroco de la ciudad hospedaje del sol, El Tambo. (vea: fotos de personalidades tambeñas)

La labor de este ilustre sacerdote en el municipio de El Tambo fue por más de 18 años, querido por su pueblo, realizó obras monumentales especialmente en lo referente a las infraestructuras de Educación y por supuesto religiosas, que sirven de ornato y de una extraordinaria belleza arquitectónica.

Contamos con alegría las labores encaminadas al progreso de El Tambo, entre sus obras están la terminación del Templo de Jesús Nazareno; la construcción de sus torres, ornamentación interior y exterior en alto relieve, pintura y decorado, altares, mobiliario, cielo raso, ornamentación de naves laterales, la inauguración se llevó a cabo con un día cívico el 31 de enero de 1943.

También debemos mencionar la construcción de la gruta en honor a nuestra señora de Lourdes, a base de rocas, la que está situada a la entrada del municipio por la carretera que de Pasto conduce a esta localidad. La inauguración se registró el 10 de marzo de 1944.


CARLOS SANTANDER VILLARREAL - Vicario General de la Diócesis de Pasto


Hablar con el sacerdote Carlos Santander, es encontrarnos con las exquisitas cualidades humanas y sus admirables virtudes como ministro de Dios.

En realidad la inteligencia y sus cualidades físicas y anímicas, le permiten sobresalir en los campos de la teología, la Filosofía, la Literatura, la Historia, la Pedagogía y sobre todo, en la oratoria en cuyo ejercicio brilla por la originalidad de la idea, encaminando a sus feligreses por el sendero del bien común.

El padre Carlos Santander Villarreal, nació en la ciudad de Pasto el 22 de febrero de 1948, en el hogar conformado por don Arturo Santander y Julia Villarreal de Santander, se graduó como bachiller en el colegio de San Felipe Neri de Pasto, terminó la licenciatura de filosofía y Teología en la facultad de educación de la universidad Javeriana de Bogotá, en la misma universidad obtiene el titulo de licenciado en teología y mas tarde el de Magister en la misma área. Hizo el noviciado y se ordenó de sacerdote el 14 de diciembre de 1977, viaja al municipio de El Tambo, Nariño, bajo las ordenes del Obispo de Pasto, Monseñor Fray Arturo Salazar Mejía, el 4 de octubre de 1979.

El departamento de Nariño sufrió la tragedia del terremoto-maremoto la que dejó centenares de muertos y en varios municipios varias edificaciones e Iglesias semidestruidas especialmente en la población de El Tambo, la historia tambeña nunca podrá olvidar que el templo donde reina su patrono Jesús Nazareno, había sufrido desperfectos en el altar y en la edificación, el mes de diciembre de 1979, muchos lloraron por lo sucedido pero a la vez nos alegramos porque teníamos un sacerdote, entusiasta, de tesón y echado para adelante, el padre Carlos Santander Villarreal, quien asumió este reto con la colaboración de la ciudadanía.

Once años de entrega, de trabajo arduo y extenuante, pero siempre alentados por la firme convicción esperanzadora de ver un día reconstruida la casa de Jesús Nazareno, al mismo tiempo, se construye la casa cural y la plataforma para la presentación de los actos artísticos de las fiestas patronales, su inauguración se llevo a cabo en el año de 1991 con la presencia del Nuncio Apostólico Monseñor Paolo Romero, del Obispo de la Diócesis de Pasto Monseñor Fray Arturo Salazar Mejía acompañados por mas de cuarenta obispos de todo el país y religiosas invitadas para el tan digno acto, donde se hizo un reconocimiento oficial al templo de Jesús Nazareno, como Santuario Nacional, reconocido en la Santa Sede, la iglesia colombiana y la feligresía en general.

El padre Carlos Santander Villarreal, nos ha dejado un recuerdo perdurable y la importancia que reviste la imagen de Jesús Nazareno, destacándose la fe, que inspira a los peregrinos y creyentes de Colombia y el exterior. Principalmente a los habitantes de El Tambo.


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ión: Sábado, 07 de Octubre de 2006