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“Este
es mi hijo amado, en quien me complazco” (Mateo 3 –
17)
Las
HH. Bethlemitas lo trajeron en 1979 para que dictara charlas sobre
comportamiento y salud a los alumnos de los últimos años de bachillerato, por
gracia de Dios se quedó dieciséis años rigiendo la parroquia de Nuestra Señora
de la Natividad y edificó un hogar en el corazón de los tambeños para
quedarse por siempre. El
Padre CARLOS ALFREDO SANTANDER VILLARREAL tiene mucho que contarnos a los tambeños,
desde cómo un terremoto le permitió conmover a toda una comunidad, hasta como
se ha educado la generación que hoy nos gobierna. Por
lo pronto, lo hemos buscado para saludarlo y para escucharlo sobre los comicios
para elección de alcalde. La
siguiente es la entrevista que tambo.com le realizó el Padre Carlos
Santander el miércoles 12 de junio
de 2002 . Tambo.com: ¿Cómo esta usted, en su persona y en su salud? Carlos
Santander Villarreal:
En primer lugar agradezco la entrevista porque con ella hago contacto con
la querida comunidad tambeña, a quien llevo en lo más hondo del corazón.
Gracias a Dios me encuentro bien, es un trabajo arduo, se me ve bastante
gordo, eso es por la falta de ejercicio ya que no tengo tiempo para
caminar o hacer deporte como si lo hacía en El Tambo. Me siento
realizado en lo que hago, en el sentido que puedo compartir con la diócesis mi
ministerio sacerdotal, no solo a nivel parroquial sino a un nivel más amplio,
porque me corresponde estar cerca de todas las parroquias.
Pero muy especialmente llevo en el corazón la imagen de Jesús Nazareno
y en él la imagen de todos los tambeños; del Tambo del ayer, del hoy y del
futuro. T.c: ¿Qué cargo desempeña ahora y cuáles son sus principales
funciones? CSV:
En La diócesis tengo fundamentalmente dos cargos, aunque ahora, por que no hay
tesorero, me corresponde ayudarle al señor Obispo en ese menester. Mi
cargo principal es el de Vicario General que tiene como acción principal servir
muy cerca del señor Obispo a nuestros hermanos párrocos en diferentes labores
de carácter pastoral o administrativo y, en
las tardes, me desempeño como rector de la parroquia de San Sebastián,
conocida más como la Panadería. T.c:
¿Cómo se relaciona con la comunidad Tambeña desde su trabajo? CSV:
Desde que salí de El Tambo seguí vinculado con diferentes personas, todos
amigos, pues gracias a Dios, durante mi estadía allá hice muchos amigos,
incluso sufría mucho cuando por alguna falla personal o riesgo tenía roces con
alguna persona. Las puertas de mi
vida, mi corazón y mi oficina están siempre abiertas y siempre recibimos
personas que vienen a compartir sus inquietudes, sus dificultades o sus
expectativas. T.c:
¿Qué es lo que más extraña de El Tambo? CSV:
Todo, hasta la cama, porque ni siquiera podía dormir cuando llegue aquí.
Ciertamente para dormir tenía que recordar a El Tambo,
cada persona, cada lugar, siempre me he preocupado por recordar todos los
sitios, no olvidar nada para no sentirme ausente ni ajeno a la vida de esa
comunidad que me permitió desarrollar los momentos, las acciones más bellas de
mi vida particular y de mi vida ministerial y sacerdotal, por lo tanto todo,
todo lo extraño, yo nunca quise despedirme porque al despedirse uno se va,
cuando uno no se despide es porque se queda, estoy siempre con El Tambo con los
tambeños, el señor de El Tambo es mi protector siempre y estamos como una
antenita despierta para conocer quien esta enfermo, quien ha partido a la
gloria, que proyectos tienen, etcétera. Me
encanta estar en conexión con la vida de esta comunidad. T.c:
¿Volvería a El Tambo, le gustaría radicarse nuevamente allá? CSV:
El señor Obispo no está de acuerdo en que un sacerdote regrese a una población
porque se pueden presentar dificultades de tipo personal o comunitarias, usted
sabe que uno hace historia y pueden haber dificultades en el volver a adaptarse,
a volver a descubrir la comunidad. Sin
embargo, creo que ningún sacerdote se va, siempre volvemos, recordar es volver
y siempre estamos disponibles en el trabajo, en la atención.
Algunas veces el Señor me ha concedido la gracia de volver a celebrar en
El Tambo, por ejemplo en la fiesta del Señor pasada que fue para mi un estímulo
muy hermoso para mi vida. En todo
caso no nos hemos ido, estamos allí, y si alguna vez el Señor quiere que
vuelva a ejercer mi ministerio ya sería con algunas limitantes de edad, de
salud, etcétera, porque todos vamos envejeciendo.
En todo caso El Tambo está en el corazón de este sacerdote amigo y yo sé
que también tengo mi puestecito en el corazón de los tambeños a quienes
aprecio con todo el corazón. T.c: ¿Le han propuesto ser alcalde de El Tambo?
CSV: Bueno, alguna vez se ha hablado de este aspecto, pero realmente nunca a pasado por mi mente semejante pretensión. Desde que llegué a El Tambo me ubique como uno más, para estar atento, como me decían mis hermanos los Jesuitas, estar -atento como una antena a la vida de la comunidad para ayudarle a desarrollarse. Siempre ayude a los Alcaldes. Aunque tuve incomprensiones, pocas, estuve donde siempre debe estar un sacerdote, disponible para colaborar. Los momentos más difíciles que un sacerdote vive, cuando interpreta a la comunidad, son los momentos pre electorales, porque uno es amigo de todos los candidatos, los respeta, los valora y puede haber tentación a parcializarse. Creo que lo más hermoso es colaborar con cada uno de los alcaldes y colaborar con el desarrollo general de la comunidad. Me encantó haber ayudado en el área cultural, redescubriendo diamantes que existían en tantísimas personas y en todas las dimensiones del arte y de la cultura; me encantó poder colaborar en la educación y darle vida al Instituto Jesús Nazareno; me sentí inmensamente feliz acompañando a El Tambo en solicitudes incluso ante el presidente, para que llegue la televisión, para que se vuelva a tener la banda municipal, etcétera. En El Tambo me he sentido poeta y músico, allí pude componer algunas piezas que las dejé con todo el alma, por ejemplo el himno, un bambuco, el himno al Instituto Jesús Nazareno y la canción de despedida de los estudiantes del Instituto. Fue tan intensa la vida mía en El Tambo que podríamos decir fue de lunes a lunes, nunca participé de vacaciones porque tenía copadito el tiempo Lo que más me satisface es haber sido útil en la reconstrucción del santuario, la construcción de la casa parroquial después del terremoto. Tal vez ese terremoto marcó un hito en la vida de El Tambo; podría decir antes del terremoto y después del terremoto; la vida de El Tambo se sacudió y todos empezamos a construir con los propios medios, con la ayuda de todos, la nueva historia de una comunidad que es verdaderamente grande y que como un diamante se ha pulido arista tras arista. Espero que algún día brille con toda su grandeza, como lo merece. T.c:
¿Si pudiera imaginarse como Alcalde de El Tambo, qué orientación le daría
a la administración, que haría y que no haría? CSV:
Ni siquiera me lo imagino porque sería una fatalidad, cada uno en lo
suyo. Un sacerdote en lo suyo y una persona preparada para este
tipo de administración en lo suyo, sería un fracaso.
De hecho usted se ha dado cuenta que la mayoría de sacerdotes que se han
lanzado a esta actividad han sido una pena, alguno que otro ha hecho algo pero
su ministerio es diferente; lo que sí debemos hacer es ayudar a los alcaldes,
apoyarlos en todos los proyectos, propender por una administración honesta y
comprometida con su pueblo. Que
sean ellos los que expresen en sus proyectos el querer del pueblo y las
necesidades de todos, especialmente de los más débiles, de los más pobres.
Por lo tanto yo jamás, ni me imagino, porque sería una causa de
problemas para la comunidad, porque esa no es la tarea para la cual uno se ha
preparado, entonces, no podríamos realizar, como se debe hacer en este tiempo,
con la competencia que debe hacerlo una persona que se prepara para este tipo de
actividad. T.c:
¿Les haría alguna sugerencia a quienes aspiran a la alcaldía de El Tambo? CSV:
Los
felicito y les agradezco. Me
parece que
es heroico que
en este tiempo
tengan esa voluntad para servir a su pueblo desde la alcaldía municipal.
Alguna vez permití que los candidatos utilizaran el templo para exponer
sus programas, creo que ahora, esta revista, está haciendo un gran bien a los
tambeños al permitir el conocimiento de las propuestas de cada uno de ellos. Me permito invitarles – a los candidatos – a que en la
dimensión de eternidad que da Jesús Nazareno puedan no solo dejar en el papel
sus intenciones sino, ponerle todo el coraje para que los proyectos que buscan
el bienestar de esta comunidad se realicen.
Yo les ofrezco mi oración y mi amistad y les invito a estar con la
antena pendiente de todo lo que se sucede en la vida del país para ver ciertas
posibilidades. Hay a veces ciertas
fuentes de ayuda que no las conocemos, por eso es importante estar en comunicación
para encontrar los caminos que van a permitir que los proyectos se realicen,
especialmente el proyecto de acercar a El Tambo con esta queridísima ciudad de
Pasto. Me he alegrado
de encontrar una colonia tambeña muy valiosa, aquí en Pasto; son elementos que
organizados pueden hacer muchísimo por su pueblo. Se trata pues de unirnos todos en una sola fuerza para
permitirle a esta comunidad que siempre brille por su grandeza y que no se quede
con las ganas de las cosas y de las cosas buenas, sino que tiene en sus manos la
posibilidad de tenerlas, hacerlas o construirlas. Lo mas importante es que mantengamos vínculos de amistad, de
ayuda mutua, de respeto y más que todo que se defienda el tesoro de la fe, que
lo hace a El Tambo el Hospedaje del Sol como un pequeño paraíso donde, como
dice el himno, todos nos sintamos hijos de un Dios maravilloso y bueno que a
todos nos hace hermanos. T.c.: Un mensaje para los tambeños.
CSV: Soy un tambeño más con ustedes desde la casa Episcopal y desde San Sebastián. Sé que El Tambo está también en unión de oración y de amistad conmigo, que mantengan la historia siempre orientada hacia un porvenir superior, que no pierdan ni olviden las raíces. Yo recuerdo a todas las personas, a los ancianos, a los jóvenes, a los niños y recuerdo la grandeza de los viejos, verdaderos patriarcas y verdaderas matronas que han existido en las veredas y en la población. También recuerdo a los bobitos que han sido parte de la historia como el Ramoncito, por ejemplo, con quien hicimos mucha actividad, porque, gracias a Dios, creo que en mi ministerio no quedó nadie excluido; bendigo a Dios por las hermanas Bethlemitas, por su presencia y por su compromiso en el Colegio Integrado. Le pido al señor que, sin perder las raíces de la historia de esta querida tierra, todos afirmen su compromiso con el presente y con el porvenir. Es difícil la situación pero El Tambo se ha librado milagrosamente de estos avances de la violencia. Que Dios los libre de todo eso y sean siempre portadores de voces de esperanza y del compromiso con la justicia y la paz, y que vivan en su corazón la capacidad de perdonarse porque todos nosotros somos imperfectos, todos podemos cometer errores y perdonándonos podemos recuperarnos para hacer una historia superior. Gracias y hasta siempre. |
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