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Por:
Jaime Arturo Rengifo Dávila El
municipio de El Tambo, Nariño, ha sido tierra fecunda para el nacimiento de
grandes valores en el campo de la cultura, la música, el deporte, el arte y
otros de igual importancia. Los
nombres de Don Justo Guerra, sexto Gobernador de Nariño; el médico Gustavo Ordóñez,
el ingeniero y ex Gobernador de Nariño Carlos Acosta, quien pereció ahogado en
el río Pepino del departamento del Putumayo, Manuel José Noguera se desempeñó
como ejecutivo de la Texas Petroleum Company; los Coroneles: José María Apráez,
Paulino Quintana, Benjamín Apráez, el Mayor Eliseo Pantoja; el pintor y
militar Don Victoriano Salas, Monseñor Fidencio Concha, son algunos de los
muchos e ilustres tambeños fallecidos que dejaron huellas y merecieron respeto y admiración donde tuvieron que
prestar sus servicios. En la
actualidad la bella población de El Tambo cuenta con extraordinarios y
connotados profesionales en todas las áreas, como nuestro distinguido amigo el
Abogado y Periodista Guillermo Sánchez Bastidas, hombre culto y preocupado por
la suerte de su tierra natal. El
doctor Guillermo Sánchez nació en El Tambo, realizó estudios primarios en la
Escuela Municipal regentada por los Hermanos Maristas, a temprana edad se
trasladó a la capital del departamento para continuar estudios secundarios
logrando vincularse al colegio La Inmaculada, dirigida también por los hermanos
Maristas. Sus calificaciones académicas
fueron siempre sobresalientes. Ingresó
a la Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño, obteniendo el título de
abogado con tesis laureada titulada “Conductas Antisociales”, la cual fue
solicitada por la Biblioteca de la Universidad para dejarla como obra de
consulta para los demás estudiantes de derecho. Viajó
luego a la ciudad de Bogotá con el fin de especializarse y cursó en un
“Seminario Internacional de Derecho de Familia”. Al regresar a Pasto fue nombrado Juez 16 Nacional de Policía,
posteriormente Juez de Instrucción Criminal y por un lapso de 14 años se
desempeñó como Juez de Menores. El
doctor Guillermo Sánchez Bastidas es considerado el más auténtico y verdadero
devoto del Patrón de los Tambeños, no es extraño encontrar en su escritorio o
residencia la imagen de Jesús Nazareno. En
sus conversaciones saca a relucir la celebración de las fiestas de su patria
chica. Como hombre cívico ha
contribuido al progreso de la región . Desde estudiante le encantó integrar la
Colonia Tambeña residente en Pasto, organismo cívico fundado por monseñor
Fidencio Concha (q.e.p.d.) en el año de 1947.
Por su entusiasmo y dedicación fue distinguido como presidente de la
junta directiva de dicha colonia, donde varios coterráneos lo acompañaron en
la realización e impulso de varias iniciativas en bien de la región. Su labor
como presidente de la Colonia fue muy destacada, recordemos que el doctor Sánchez
logró unificar a los tambeños residentes en Pasto para emprender obras de
especial significación, como son la reconstrucción de la Casa de Peregrinos
del señor de El Tambo o la Construcción de la Gruta en Honor a Virgen de
Lourdes. Con buenos oficios y
aprovechando su amistad con el Gobernador del Departamento, José María Salazar
Buchely, contribuyó a la construcción de la Galería Municipal.
El doctor Sánchez fue pilar fundamental para la compra del lote de
terreno donde se construyó el Estadio Municipal de Fútbol, aportes entregados
por la administración del doctor Hugo Bastidas Santander.
Fue esa la época en que se colocó la primera piedra y cuando varios
medios de comunicación realizaron una intensa campaña radial en la ciudad de
Pasto para apoyar la consecución de recursos para el estadio municipal de El
Tambo. Entre los radio
comunicadores que más colaboraron recordamos al señor Pedro Zamora (q.e.p.d.)
y al periodista Miguel Humberto López, el famoso Michael. Como
presidente de la Colonia Tambeña, Guillermo Sánchez ayudó a que en un tiempo
record de seis meses se electrificara la cabecera municipal de El Tambo,
aprovechó para ello que el doctor José Elías del Hierro se desempeñaba como
Ministro de Minas y Energía. Posteriormente,
con ayuda del senador Eduardo del Hierro Santacruz y el Comité Departamental de
Cafeteros, logró canalizar importantes recursos para la construcción de la
carretera a El Peñol y Sotomayor. La
Colonia Tambeña entregó la anda de Jesús Nazareno, fabricada por un artesano
de Pasto, la cual se semi destruyó cuando se presentó el terremoto
maremoto en Nariño. Luego,
la Colonia Tambeña, presidida por el Doctor Sánchez, colaboró económicamente
para que el Padre Carlos Santander lograra reconstruirla. Como
periodista fue corresponsal en Nariño del periódico “El Colombiano”, de la
ciudad de Medellín, igualmente del semanario “Al Día” de Bogotá.
En la ciudad de Pasto trabajó como codirector del semanario “La Voz
del Pueblo”, junto al periodista Edmundo Buchely Pasos.
Guillermo Sánchez también fue columnista del desparecido diario “El
Derecho”, a más de varias notas para diferentes revistas de Nariño. En
realidad, si se analiza con detenimiento la vida de este ilustre hijo de El
Tambo, se encuentra que la portentosa inteligencia y las cualidades y calidades
cívicas de Guillermo Sánchez Bastidas están inscritas ya en la memoria de los
tambeños agradecidos, donde permanecerán indefinidamente. Enviamos nuestra voz de aliento por la pronta recuperación del Abogado Guillermo Sánchez, quien adolece por estos días algunos quebrantos de salud, y le damos nuestras sentidas gracias por dedicar su vida, con amor y sacrificio, en bien de este, El Hospedaje del Sol. MAESTRO
JOSE VICENTE ENRIQUEZ Por:
Mercedes Narváez de B. Con
profundo sentimiento de nostalgia vimos partir a un hombre que día tras día
creó su propia historia, marcó huella en su terruño y entró al reino de
hombres que con labor engrandecieron su vida, su familia y su patria. El arte
y la música llevaron a José Vicente a entregarse a un grupo teatral denominado
OATAM (Organización Teatral Tambeña), al que se recuerda con cariño por su
dedicación y calidad.
El amor
por la música hizo de José Vicente un personaje inolvidable.
En sus canciones demostró amor por su pueblo, el hogar y la familia.
Hizo del sol y las estrellas, de las montañas y las flores, del agua y
el viento, un canto al amor, a la mujer, a la amistad y a la vida; muestras de
su talento son las obras: “Amistad”, “Una despedida a Jesús Nazareno”,
“Así es mi tierra” y “Rocío”, la última de ellas creada en memoria de
su entrañable sobrina muerta trágicamente. Vale
recordar su entrega y servicio como integrante de la Defensa Civil, institución
que ennobleció su vida por el liderazgo y responsabilidad con que la dirigió.
Fue jubilado de la Contraloría General de la República.
Se destacó como futbolista del “Deportivo Tambo. No
pueden pasar desapercibidos los valores humanos de José Vicente como esposo,
padre, hermano, abuelo, suegro y amigo, ya que fuimos testigos de su fidelidad,
respeto, cariño, entrega y dedicación a los suyos, ofreciéndoles una vida
digna y respetable. Su vida
fue un ejemplo de lucha y constancia por la cual lamentamos su ausencia, pero
aceptamos con resignación cristiana su partida porque su misión en la vida fue
cumplida de manera excelente.
Por:
Libio Melo Córdoba Nació
el 30 de octubre de 1919 en El Tambo (N), sus padres: Dositeo Melo Moncayo y
Julia Matabajoy López fallecieron a la edad de 94 años.
A los 14 años inició el aprendizaje de la sastrería bajo la orientación
de su padre y la perfeccionó con el maestro de alta costura Fernando Ortega
oriundo de Túquerres y residenciado en Cumbitara a donde el joven Melo fue
movido por su espíritu aventurero, en época de bonanza minera. En 1940
fue llamado a prestar servicio militar en el Batallón Boyacá, terminando como
reservista de primera clase en el Batallón Guardia Presidencial de Bogotá.
De regreso a su tierra natal se dedicó a desempeñar el trabajo de
sastrería y en 1945 contrajo matrimonio con la señorita Aura Inés Córdoba Díaz
(q.e.p.d.) de cuya unión viven diez hijos: Gloria, Melba, Pedro, Libio,
Huberto, Luis, Oscar, Bernardo, Aura Inés y Mery. En 1948
fue solicitado como reservista para prestar servicio en Pasto, tras los hechos
violentos desatados en Colombia por la muerte del caudillo Jorge Eliécer Gaitán.
En 1952 fue convocado por tercera vez a integrar el ejército de
reservistas en Ibagué (Tolima). En 1940
participó en la fundación del Deportivo Tambo, primer equipo de la historia
futbolera del municipio. Entre sus
compañeros recuerda a Enrique Salas, Ignacio Ordóñez, Exequías Gómez,
Maximiliano Solarte y hermano, Justo Guerra, Heriberto Hernández, Héctor López,
Román Solarte, Jorge Oviedo, Luis Paredes y Julio Muñoz. Se
desempeñó como Secretario de la Inspección de Policía Municipal en 1956,
Director de la Cárcel Municipal en 1960 y 1964, guardián de la cárcel
judicial de Pasto en 1962 y concejal por tres periodos. Bajo
dirección de los maestros de la Banda Municipal, Noe Rosero y Primogénito López,
se destacó como intérprete de clarinete, por más de 20 años. En 1974
se desempeñó como profesor de corte y confección en el Colegio Integrado
Corazón de Jesús siendo rectora la recordada hermana Soledad Chacón. El
trabajo ha sido su principal virtud, siempre se ha preocupado por perfeccionar
el arte de corte y confección de vestidos tal como lo demostró trabajando con
el diseñador Ecuatoriano Eladio Ramos. Rodrigo
Melo fue confeccionista de reconocidas sastrerías de Pasto (Chip Modas y
Sastrería Quito). Sus
conocimientos los ha compartido con más de un centenar de jóvenes a quienes
les ha facilitado el desempeño profesional en diferentes ciudades de Colombia.
La sastrería ha sido su principal legado, tanto para su esposa como para
sus hijos. A sus 84
años es grato con la vida por haber disfrutado del amor de su esposa y de sus
hijos. Además de obtener grandes satisfacciones por su trabajo y servicios.
Reconocido líder de las
comunidades ancestrales en la vereda la Ovejera (El Tambo). Es llamado por
muchos de sus cuasi gobernados: “El Taita Alfonso”. Doña Argelia Acosta, Directora de la Escuela, lo
nominó por admiración y cariño: “El Gobernador del Cabildo”. “El Taita Alfonso” es, como
fueron otros ya desparecidos, digno jerarca del Tambo Pintado, cuyo más famoso
Gobernador fue Don Julián Chingua.
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